Biodiversidad

Las manadas de conservación de bisontes en México

A raíz de las recientes noticias respecto a los bisontes en México, FMCN expone la historia y los antecedentes de la reintroducción de esta especie al país.

El bisonte americano es una especie que históricamente habitaba las planicies del continente norteamericano, desde México hasta Canadá, con poblaciones de más de 40 millones de individuos. En la segunda mitad del siglo XIX, debido a la caza excesiva, la especie llegó a estar cerca de extinguirse, pero gracias a esfuerzos de grupos conservacionistas, investigadores y ganaderos comprometidos, se logró su lenta recuperación en Estados Unidos y Canadá, y hoy hay poblaciones estables en estos países, aunque aún no llegan a los números históricos. 

En México, gracias a un gran esfuerzo multi-institucional, se ha logrado avanzar en la recuperación del bisonte americano en estado silvestre cuando en 2009, 23 bisontes provenientes de manadas de conservación de Dakota del Sur, Estados Unidos, se reintrodujeron en las planicies de Chihuahua dentro de la Reserva de la Biosfera de Janos, específicamente en el Rancho El Uno, bajo la custodia de The Nature Conservancy (TNC). En 2018, Rancho El Uno pasó al resguardo de FMCN, y la manada de conservación de bisontes hoy ha llegado a 230 individuos. 

En noviembre del 2019, se trasladaron 19 bisontes de Rancho El Uno a las planicies de Coahuila en la Reserva Natural El Carmen, dentro del área natural protegida Maderas del Carmen, estableciendo la segunda manada de conservación en el país gracias al esfuerzo coordinado entre la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Dirección General de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), CEMEX, AES México y FMCN. Las dos manadas de conservación son protegidas y monitoreadas, y representan la labor continua de recuperar la especie en su hábitat histórico y restaurar los pastizales nativos de la región.


Foto por Lorenzo J. De Rosenzweig. Bisontes en Rancho El Uno, Chihuahua.

A nivel ecológico, los bisontes juegan un papel importante en las planicies del desierto chihuahuense, que abarca los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí; y, en Estados Unidos, Arizona, Nuevo México y Texas. Cuando las manadas cuentan con suficiente espacio y su pastoreo se maneja adecuadamente, los bisontes tienen la increíble capacidad de restaurar los pastizales, oxigenando (gracias a sus pisadas) y fertilizando los suelos conforme pastorean, creando diversos beneficios a la biodiversidad, que incluye pastos nativos, aves como el águila real, mamíferos como el puma y reptiles como la tortuga llanera. Además, la restauración de los pastizales representa una de las formas de mitigación al cambio climático más efectivas, ya que los suelos saludables actúan como sumideros de carbono. 

A largo plazo, se espera que las manadas de conservación en México mantengan una densidad y estructura poblacional óptima para seguir recuperando a la especie, además de ser fuentes de investigación científica sobre el comportamiento natural del bisonte y su papel ecológico en la restauración del hábitat. Las reintroducciones de especies prioritarias para la conservación en México conllevan una logística compleja y de mucha coordinación entre la academia, la sociedad civil, los sectores públicos y privado, pero con una visión de largo plazo se puede avanzar mucho en la recuperación de especies en peligro de extinción.



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